Cirugía reconstructiva

Reconstrucción nasal y auricular

Reconstrucción auricular

Las deficiencias auriculares pueden ir desde la anotia, ausencia total de la oreja, hasta una oreja normal pero pequeña. Existen diversos grados de deformidad, las diferentes presentaciones de microtia, y como patología más frecuente encontramos las orejas en asa.

El inicio de la reconstrucción debe oscilar entre los 6 y 9 años, no antes, pues no se presenta el crecimiento total hasta esta edad, y la maduración del cartílago costal para zona dadora de los injertos de cartílagos necesarios para la reconstrucción no es completa.

Múltiples técnicas son empleadas, como el uso de expansores, injertos de cartílago para tallado del molde auricular y colgajos locales, con el fin de obtener los mejores resultados de simetría.

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Reconstrucción nasal

La reconstrucción nasal fue de las primeras cirugías reconstructivas conocidas, existen referencias en los papiros egipcios en el 2200 a.C.

Por tratarse de una estructura tridimensional compleja, de difícil reconstrucción, existen numerosas técnicas quirúrgicas que combinadas con sensibilidad y habilidad aportan los recursos para elaborada tarea de recrear la estructura perdida.

Valorado el defecto a reconstruir, se optará por un colgajo local de cobertura, o en caso de grandes pérdidas, colgajos pediculados como el frontal, asociado a injertos de cartílago. El cartílago nos aporta la estructura, manteniendo la forma nasal.

Incluso en casos más complejos, necesitaremos las técnicas de microcirugía para aportar tejidos a distancia y obtener cobertura interna para las fosas nasales, cuando esta también está afecta.

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