Conoce el Target Adipose Recontouring

Publicado el 25/04/2017

A medida que envejecemos nuestro rostro pierde tejido graso (adiposo). Esto provoca la caída de los tejidos blandos de la cara, perdiendo la forma ovalada del rostro, acentuando los surcos nasogenianos y apareciendo una depresión a nivel de la mitad del pómulo; lo que se traduce en una cara cansada, poco saludable y con falta de frescura y brillo.

Tras numerosos estudios anatómicos sobre la distribución de la grasa en la cara por fin, los cirujanos plásticos, confirman que el tejido adiposo de la cara está ampliamente compartimentado. La presencia de compartimentos superficiales y profundos pueden ser claramente identificados a nivel de la región temporal así como en la zona media malar o del pómulo. Tras esta exhaustiva clasificación anatómica de estos depósitos de grasa faciales se consigue restaurar su volumen de manera precisa y fisiológica mediante los injerto de grasa y así evitar la cara en forma de “globo” que en muchos casos se creaban al injertar grasa sin un modelo anatómico que recrear. Es lo que los cirujanos plásticos como el Dr Garcia Paricio han bautizado como injertos de grasa “diana”.

Si se repone la grasa allí dónde se ha ido perdiendo con el tiempo podemos volver a tener una cara suficientemente proyectada y definida como años atrás. La cara pierde grasa con el paso de los años volviéndose más plana y perdiendo su proyección con caída de la musculatura y piel. Esto provoca una apariencia envejecida y la aparición de sombras y cavidades a nivel del tercio medio y en concreto en párpado inferior y zona malar (pómulo). El surco nasogeniano se acentúa y el labio superior se aplana y alarga. La zona temporal también se vuelve cóncava y la región parotídea se aplana. Los estudios anatómicos que se han mencionado anteriormente, han permitido determinar las diferentes zonas grasas tanto a nivel profundo como a nivel superficial. Mediante la utilización de la propia grasa del paciente de zonas sobrantes, como abdomen, espalda o muslos, se puede aportar de manera precisa grasa a esos compartimentos faciales. Es el Target Adipose Recontouring (TAR) que combinado con el Intradermal Fat Injection (IDEFI) permite re- esculpir la cara desde la profundidad hasta la superficie. De esta manera se aprovecha todo el potencial de la grasa como tejido autólogo (propio) que permite dar volumen y también regenerar tejidos a través de sus células multipotenciales sin tener que recurrir a productos extraños fabricados en un laboratorio y que pueden ser intolerados y, además, no son permanentes.

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